Índice
¿Qué es la hermenéutica?
Es una técnica o método de interpretación de textos de carácter sagrado, filosófico o literario. En sus comienzos se empleaba solamente para escritos sagrados. Su origen se remonta a la antigua Grecia, como el arte de interpretación, explicación y traducción de la Biblia, así como mitos y oráculos griegos.
Etimológicamente, proviene del griego ἑρμηνεία (ermineía) que significa interpretar, declarar, anunciar, esclarecer y, por último, traducir. Significa que alguna cosa se vuelve comprensible o se lleva a la comprensión. En la Biblia esta palabra se usa en varios versículos y en la versión en español aparece como:
- “Traducido”. Ejemplo Mateo 1:23, Marcos 15:22, Marcos 5:41.
- “Poner sentido” Nehemías 8:8.
Existen varias ramas:
- La hermenéutica filológica: variante que procura reconstruir, lo más fielmente posible, el sentido original de los escritos antiguos. Se vale de un conjunto de disciplinas (lingüística, historia de la lengua, arqueología, teoría e historia literarias, filosofía, mitología, entre otras) para estudiar la lengua, comprobar su evolución, y giros.
- La hermenéutica bíblica: surgida hacia los siglos XVII y XVIII con el propósito de lograr una adecuada, objetiva y entendible interpretación de la Biblia. Esta rama es conocida también con el nombre de exegética.
- La hermenéutica de perfil filosófico, que no depende de la lingüística y busca fijar las condiciones relevantes de toda interpretación.
Volver al índice.
¿Por qué es importante?
Primeramente, para entender lo que quiso decir el escritor. Por ejemplo, cuando leemos que el rey Saúl entró a la cueva “para cubrir sus pies” (1 Samuel 24:3) necesitamos saber que esa frase es un eufemismo[1] hebreo que significa defecar, hacer caca. Si lo tomamos literalmente no tiene sentido.
La hermenéutica también sirve para evitar ser engañado por falsos maestros, que hacen una interpretación errónea que apoye sus intereses. Por ejemplo, hay falsos maestros que interpretan el texto “Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro.” (Juan 11:5) diciendo que Jesús era amante de Lázaro y sus hermanas. De esa manera enseñan que Dios acepta la homosexualidad y la poligamia. Pero el Nuevo Testamento fue escrito en griego y la palabra que se usó en este caso no es eros[2] (que significa amor erótico) sino agapao que es un amor espiritual, profundo y desinteresado.
[1] Eufemismo: Expresión para suavizar ideas que pueden ser consideradas chocantes o degradantes. Manifestación suave o decorosa de ideas que dichas de manera directa y franca resultarían duras.
[2] Amor eros: El idioma griego utiliza diferentes palabras para describir el rango del significado de “amor”. Una palabra es eros, la palabra usada para expresar amor sexual o los sentimientos de excitación que se comparten entre individuos que se sienten físicamente atraídos uno al otro. En los tiempos del Nuevo Testamento, esta palabra se había degradado tanto por la cultura que no se utiliza ni una sola vez en todo el Nuevo Testamento.
Otra palabra griega para el amor es phileo. Esta palabra habla más del afecto cálido compartido entre familiares o amigos. Mientras que eros está más estrechamente relacionado con la libido, phileo puede estar más asociado con las emociones o el corazón (metafóricamente hablando). Nosotros sentimos amor por nuestros amigos y familia, obviamente no en el sentido de eros, sino un amor que nos motiva a tratarlos amablemente y ayudarles a tener éxito. Sin embargo, no se siente el amor phileo entre individuos que están en enemistad el uno con el otro. Podemos sentir phileo hacia la familia y amigos, pero no hacia quienes no nos gustan u odiamos.
A diferencia de estos dos, hay una tercera palabra griega para el amor, agapao, que típicamente se define como el “amor abnegado”. Es el amor que mueve a las personas a la acción y busca el bienestar de los demás, sin importar el costo personal. Bíblicamente hablando, agapao es el amor que Dios mostró a Su pueblo al enviar a Su Hijo, Jesucristo, a morir por sus pecados. Es el amor que se centra en la voluntad, no las emociones ni la libido. Este es el amor que Jesucristo manda a Sus discípulos mostrar hacia sus enemigos (Lucas 6:35). Eros y phileo no se expresan a las personas que nos odian y nos desean el mal; agapao sí. En Romanos 5:8, Pablo nos dice que el amor de Dios para Su pueblo se hizo manifiesto en que “cuando todavía éramos pecadores [es decir, enemigos], Cristo murió por nosotros”.
¿Qué es el amor eros? | GotQuestions.org/Espanol
Volver al índice.
¿Cómo se pierde el sentido del mensaje que quiso comunicar?
Por desconocer el contexto, las costumbres de la época y lugar. Por ejemplo, si vemos por la TV un deporte que no conocemos, no vamos a entender el relato del partido, aunque el periodista hable nuestro idioma.
Cuando Jesús dice: “Yo soy la puerta de las ovejas.” (Juan 10:7) no podemos comprender el significado, a menos que sepamos que era costumbre que las ovejas descansaran en un redil de piedra que no tenía puerta, porque el pastor se acostaba en la abertura de entrada, para que no pudiera pasar ningún animal sin despertarlo.
Porque cambió el significado que le damos a las cosas. Por ejemplo, en distintos lugares y momentos históricos es diferente lo que la gente tiene en mente cuando dice “casa”. Por ejemplo, las casas en la antigua Grecia eran muy diferentes a las nuestras, tenían otros ambientes para otros usos. Los hebreos usaban la palabra “casa” para referirse a un palacio cuando decían Casa de Dios.
Por la traducción. Una palabra normalmente tiene varios significados en un idioma, cuando se traduce hay que elegir el más adecuado, aunque no sea exacto. Por ejemplo, la palabra light en inglés se puede traducir al español como ligero, luz, lámpara, vidrio, etc.
La Biblia fue escrita en tres idiomas: hebreo, arameo y griego. Hay que considerar también que el hebreo antiguo no es igual que el hebreo actual. Lo mismo puede decirse del griego. Si tenemos en cuenta que el hebreo tiene 8.000 palabras mientras que el español cuenta con 600.000, vemos que para cada palabra original existen muchas en nuestro idioma con significados diferentes.
No siempre se habla en sentido literal. Hay que entender que no siempre se habla en forma literal. Por ejemplo, cuando alguien nos dice “No me digas” en realidad no es que no quiera que le contemos sino que no puede creerlo. Si dice: “Me muero de hambre” lo más probable es que no deba tomarlo literalmente (no se está muriendo) sino en sentido figurado (tiene mucha hambre). Es importante saber distinguir en qué casos se debe interpretar en forma literal y cuándo no.
Volver al índice.
Requisitos del intérprete
Humildad
Cuando nos volvemos orgullosos dejamos de aprender y somos incapaces de reconocer nuestros errores. Por eso las Escrituras nos advierten: “El conocimiento envanece, pero el amor edifica.” (1 Corintios 8:1b) y Jesús dijo: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11:29).
Cuanto más se amplía el círculo de lo que sabemos, tenemos contacto con más temas desconocidos (es mayor el borde o circunferencia) y se nos hace evidente que lo que nos falta aprender es mayor de lo que suponíamos. Al conocer más temas nos damos cuenta de que existen más asuntos que desconocemos.
“Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: Él prende a los sabios en la astucia de ellos.” (1 Corintios 3:18-19). Tenemos que reconocer que somos ignorantes en muchas áreas, entonces vamos a seguir preguntando, estudiando, confrontando nuestros conocimientos con los de las Escrituras y así vamos a hacernos sabios.
“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia” (Colosenses 3:12). Vestirnos de humildad es imprescindible para poder interpretar fielmente. Porque cuando empezamos a ver lo que nos habla Dios y quién es, qué hace, nos damos cuenta de que nos falta muchísimo por conocer y que difícil es entender la mente de Cristo, para saber qué quiso comunicar.
Volver al índice.
Objetividad
La objetividad se refiere a expresar la realidad tal cual es, indicando los hechos o datos sin tener en cuenta la propia manera de pensar o ver el asunto. Se opone a la subjetividad, que consiste en manifestar su propia opinión, su punto de vista o sus emociones.
Los que tuercen las Escrituras se pierden, son condenados porque terminan justificando su mala conducta y no se arrepienten de sus pecados. El apóstol Pedro dice: “Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.” (2 Pedro 3:15-16).
“Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.” (1 Pedro 4:11). Al interpretar un texto no debemos hablar guiados por nuestros sentimientos sino ser fieles a las palabras de Dios.
Debemos procurar transmitir exactamente lo que Dios dice, en vez de buscar la manera que apoye nuestros pensamientos, ideas preconcebidas, etc. No debemos agregar nada para acomodarlo a nuestra opinión. “Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros.” (1 Corintios 4:6).
Volver al índice.
Sin intereses
Al interpretar debemos estar libres de intereses. No podemos acercarnos a la Biblia tratando de defender una postura, práctica o interpretación.
Por boca del profeta Jeremías Dios acusa a los sacerdotes y escribas por no interpretar fielmente las Escrituras: “¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de Jehová está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas.” (Jeremías 8:8)
Por ejemplo, peca la persona que no quiere congregarse y por eso interpreta que si Dios está en todas partes no hace falta ir a la iglesia. Es pecado tergiversar las Escrituras para pretender que digan lo que deseamos. Recordemos que es la Palabra de Dios.
Los malos siguen su propia imaginación porque no quieren escuchar las palabras de Dios. “Este pueblo malo, que no quiere oír mis palabras, que anda en las imaginaciones de su corazón, y que va en pos de dioses ajenos para servirles, y para postrarse ante ellos, vendrá a ser como este cinto, que para ninguna cosa es bueno.” (Jeremías 13:10).
Si toda la vida interpretamos un texto de cierta manera, una vez que tengamos un problema personal no podemos cambiar el significado para excusar nuestro comportamiento.
Jesús acusa a los religiosos que interpretaban las Escrituras según su conveniencia, porque amaban más las riquezas que a su prójimo. “Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte, y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre” (Marcos 7:10-12).
Volver al índice.
Capacidad espiritual
Para interpretar la Biblia no basta el conocimiento humano, porque trata asuntos espirituales. “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” (1 Corintios 2:14)
El hombre natural es el que no tiene a Dios, el no creyente. Él no puede percibir (ver, escuchar) lo que viene de Dios, ya que son cosas espirituales y solo se disciernen espiritualmente. El Espíritu Santo nos guía a la verdad: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.” (Juan 16:13).
Para el que nunca conoció a Dios los temas espirituales son locuras. Por ejemplo, dirá que los milagros no ocurrieron realmente, sino que son una metáfora, un símbolo para ilustrar una enseñanza.
La persona carnal (que antes conocía a Dios, pero se apartó) va a aprovechar cualquier oportunidad para interpretar según los deseos de la carne. Por ejemplo:
“La Biblia dice que David danzó así que puedo ir a los bailes”.
“Jesús transformó el agua en vino, así que está bien emborracharse”.
“Todo lo que Dios creó es bueno, así que la marihuana es buena”.
Volver al índice.
